“se eleva y sólo quiere alcanzar las luces” Vicente Alexandre
Obsesivo, curioso, agudísimo al mirar, dueño de una manera de accionar única. Infinitamente honesto. Sofisticado de pensamiento, al mismo tiempo que simple, muy simple,
como el agua del grifo o el dulce de membrillo.
Mi amigo, mi mejor amigo.
El que eludía las fotos, el de intrincada cotidianeidad.
Padeció las liquideces de la contemporaneidad.
Me costaba mucho ayudarlo, franquear sus barreras.
La intemporalidad del taller lo cobijó, le sirvió de refugio,
de lugar de descanso.
Advirtió y alentó mi compromiso con el arte.
Sintió la fascinación ante el misterio alquímico de mis procesos.
Buceó casi todas mis imágenes.
Malditas historias circulares.
Siento su eco.
No he vuelto al taller desde el 15, no a enfrentarme
a la superficie en blanco.
Escribí sobre una obra hace algún tiempo: coming soon:
The Foggy Exhibition –Tate Gallery– curated by D. Bosch.
Qué ironía.
Sé que el tiempo nos dará la razón.
J.B. Montevideo, 20 de Noviembre. 2007. 1.29 hrs.