18 de noviembre de 2007

A VECES LAS PALABRAS NO SABEN LO QUE PASA

Carveriana a Daniel Bosch Suárez hay miserias humanas que pasan por el ojo de una aguja mínimos flecos filamentos míseros de las luces que se apagan en medio de las luces “de todo lo que brilla en la ciudad” detrás de las pisadas de los ángeles hay un dolor monótono y tedioso sentado en la mesa de un bar donde las moscas se embriagan en la gota de vino y el silencio es un cráneo desnudo donde ni el cuervo canta qué demonios podría arder en el subsuelo de todos los subsuelos en el desagüe de todas las alcantarillas donde la muerte que se muere con las manos cruzadas se acomoda en un sillón aterrizado como un viejo aeroplano carver y su lente pasan a través del ojo de la aguja clavada en las carnes del mundo.